|
martes, 25 de julio de 2006 |
|
Sí a que las autoridades locales y el COE provincial recuperen el aliento necesario para continuar en el proceso de atención de los damnificados por el volcán. A las autoridades de control para implementar las medidas que sean necesarias en el afán de evitar la especulación y la intención malsana, de ciertos comerciantes, que se aprovechan de estas circunstancias para abusar. A las reinas de la ciudad, la provincia, de instituciones y organizaciones gremiales, porque han acudido al sitio llevando alegría y calor, pero fundamentalmente por emprender en acciones dignas de encomio a favor de los necesitados.
No a determinados ciudadanos (ventajosamente pocos) que han levantado tienda de campaña para beneficiarse a costa de pueblos que han sufrido el embate de la naturaleza. A la acción indiscriminada y no planificada en la que se ha incurrido al asistir a los damnificados, en la que se ha caído muchas veces por el afán de ayudar o colaborar, recordemos que hay organismos especializados. Al poco dinamismo que hay en las autoridades centrales, que ofrecieron ayuda y que, como siempre, va a naufragar en la maraña de trámites burocráticos. |