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Desesperación tras nuevo sismo
| Desesperación tras nuevo sismo |
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| miércoles, 20 de enero de 2010 | |
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ALARMA. Un nuevo sismo de 6,1 grados Richter sacudió el oeste de Haití, sin que se haya reportado víctimas, mientras que la desesperación cunde entre la población tras ocho días a la intemperie y en muchos casos sin comida. Puerto Príncipe (EFE). A las 6.03 de la mañana, justo antes del alba, un ruido sordo despertó a los que dormían y de pronto el suelo y las paredes se pusieron a temblar. Las pocas personas que se atreven a dormir bajo techo salieron huyendo a zonas abiertas, algunos semidesnudos, con el corazón en un puño. La mayor parte de los haitianos se quedaron sin casa o con las viviendas llenas de grietas y fisuras, y duermen en espacios abiertos como jardines, patios y plazas, por lo que las casas y muros que crujieron antes de caer no alcanzaron a nadie debajo, según distintos testimonios y a falta de un balance definitivo. "Yo duermo en el suelo. Cuando sentí este nuevo temblor, me puse a rezar; ¿qué otra cosa podía hacer? - cuenta Edualdo, de 20 años- Fueron las mujeres las que echaron a correr". Paulimé Wilson, un policía que duerme en la calle al lado de su casa semiderruida para cuidar los bienes que aún conserva en el interior, oyó cómo caían algunos de los muros agrietados, pero ni él, ni su familia, ni sus vecinos tienen que lamentar pérdidas ni heridas. "Aquellas casas que no habían caído del todo, ya se terminaron de caer", cuenta Moise Petervil, representante vecinal de los barrios de Morancy y Canot, donde según él ha habido solo algunos heridos. Pero el nuevo temblor, la réplica más fuerte de las registradas tras el grave sismo de 7 grados del pasado 12 de enero -que ya ha dejado 75.000 muertos y millón y medio de personas sin techo- puso todavía más al desnudo la desesperación en la que viven los haitianos. El puerto de la capital haitiana, de donde salen las naves hacia Jérémie, en el noroeste del país, se encontraba atestado de gente que lo perdió todo y esperaba un barco que nunca llega hacia esa ciudad, que resultó relativamente poco dañada por el sismo. El último barco hacia Jérémie salió el pasado martes con 700 pasajeros, y no regresó por la trágica ausencia de combustible que sufre todo el país. Miles de personas se quedaron esperándolo con hatillos donde guardan todos sus enseres. "Aquí llevo cinco días, no pude entrar en los otros barcos que salieron repletos. No he comido nada desde entonces, solo nos han dado algo de agua", dice Nadej, una mujer de 30 años sentada sobre tres bolsones donde guarda todas las pertenencias que pudo salvar de su casa derruida. Había personas que, desesperadas, ocuparon dos viejos barcos que acumulaban óxido en el puerto y convirtieron las dos naves en sus casas hasta que alguien las realoje, lo que puede tardar meses vista la velocidad con que transcurre la reconstrucción en Haití. |
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