Revista Panorama
Las supersticiones y creencias populares más difundidas: ¿creer o reventar? | Las supersticiones y creencias populares más difundidas: ¿creer o reventar? |
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| martes, 09 de enero de 2007 | |
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Anillo de bodas Al llamado también alianza desde la segunda mitad del siglo XV, se le atribuyen poderes que giran en torno a las vicisitudes del matrimonio. Si el anillo se rompe o se pierde, lo mismo pasará con el amor del otro cónyuge o será señal d e futura viudez. En caso de pérdida, debe ser reemplazado por un anillo similar comprado por un familiar o amigo, a pedido del otro cónyuge, porque sino trae mala suerte. Quitárselo antes que nazca el primer hijo trae mala suerte. Si se cae el anillo al suelo el día de la boda, el matrimonio durará poco. Si al colocar el novio durante la ceremonia nupcial el anillo, éste llega hasta el fondo del dedo de la esposa, es ésta quien mandará en el matrimonio. Los alfileres Los alfileres se relacionaron siempre con prácticas mágicas y de hechicería. Plinio el Viejo, historiador de la antigüedad, escribió en su "Historia Natural", que los alfileres clavados en el umbral de una puerta alejaban las pesadillas nocturnas. Al regresar de un funeral la creencia popular indicaba que clavar un alfiler en el marco de la puerta de la propia casa alejaba la mala suerte. Tocando 9 veces una verruga con un alfiler y enterrándolo, la verruga desaparecía cuando el alfiler se oxidaba. Una novia no debe guardarse ninguno de los alfileres con los que se confeccionó su vestido de bodas. Deben ser arrojados al fuego por las modistas que deseen conseguir novio. Colocando alfileres nuevos dentro de los zapatos, se olvidan los males de amores. Si una persona encuentra un alfiler que le apunta, no debe recogerlo, porque le traerá mala suerte. Si es la cabeza del alfiler lo que está hacia la persona, la buena suerte está asegurada. Si se alcanza un alfiler, una aguja u otro objeto con punta, hay que pinchar un poquito al que lo recibe, para que la amistad no se corte. Recibir un broche o un objeto que incluya un alfiler como regalo, puede traer mala fortuna. Para contrarrestar esto, hay que pagar algo simbólico a cambio de ese regalo. Soñar con alfileres es augurio de problemas y dificultades.En la Grecia antigua, si se perdía un objeto había que clavar un alfiler en una silla diciendo "pincho al diablo", y el objeto perdido no tardaba en aparecer. El cigarrillo Encender tres con el mismo fuego trae mala suerte al último que lo enciende. Esta superstición proviene de un hecho supuestamente real, en el cual tres soldados encendieron sus cigarrillos con la misma cerilla, lo cual permitió al enemigo identificar su posición con el primero, apuntar con el segundo y disparar, dándole muerte al tercero. Algunos dicen que este hecho ocurrió en la Guerra de los Boers, otros en la Guerra Civil Española, otros en la Primera Guerra Mundial. Cordones de zapatos Cicerón, cónsul romano, en su libro "De Adivinatore", nos cuenta que la rotura de un lazo o de un cordón de sandalias en Roma o de zapatos en la actualidad, provoca un tropiezo, es decir, trae mala suerte. Hay que dar nueve pasos antes de atarlo, si no la mala suerte durará todo el día. La escoba Siempre fueron asociadas con las brujas. Éstas salían a volar hacia los aquelarres en escobas bañadas con un ungüento maléfico, con el que también se frotaban las manos, el dorso o las palmas. Pero también tienen significados protectores contra las brujerías. Por ejemplo, colocada con el mango sobre el suelo, impiden la entrada en la casa de embrujos y hechicerías. Detrás de una puerta, en posición invertida, impide las visitas inoportunas, o hace que se retiren pronto. El espejo Son empleados como puerta de entrada hacia lo desconocido. Su rotura trae 7 años de mala suerte. La adivinación por medio del espejo se denomina catoptromancia, y proviene de Persia. Son el origen del empleo de "la bola de cristal" como utensilio de adivinación. Soñar con espejos, supone una traición. En la Edad Media se utilizaban niños o muchachas vírgenes a las cuales se les vendaban los ojos y que eran colocados delante o detrás de un espejo de metal brillante, ya fuera éste: cobre, bronce, plata u oro. El consultante miraba fijamente la superficie del espejo, hasta entrar en una suerte de trance y dialogaba con el niño o con la joven virgen, a través de las preguntas efectuadas por el adivinador. Estas prácticas fueron muy perseguidas, y desde Jaime I, El Conquistador, Rey de Aragón (1208-1276), hijo de Pedro II, hasta los Reyes Católicos, estaba castigada con la pena de muerte y los Papas amenazaban con la excomunión a quienes hicieran uso de estas brujerías. Sin embargo, personajes famosos como Catalina de Médicis y el rey Enrique VII de Inglaterra eran adeptos a este método. Indudablemente estos rituales eran sexuales u eróticos. También se decía que en Europa las mujeres que querían enamorar a un hombre ofrecían su alma al diablo a través de un espejo. |
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