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Todas las mañanas, de lunes a viernes, la escena es la misma en el hall del Hospital del Seguro Social: decenas de afiliados esperan que las ventanillas se abran para acceder a los turnos que les permita recibir atención médica. Los que no tienen suerte, deben regresar al día siguiente y, tal vez, un poquito más temprano.
GREMIAL. El problema de los turnos para la atención médica es un asunto de nunca acabar, mucha gente tiene que dormir en las instalaciones del hospital para obtener un turno. Los jubilados mantienen su queja y solicitan mejoras en la institución. Son las 06:00 y el frío cala en los huesos de todos quienes esperan impacientes que el reloj marque las 07:00 para que los funcionarios encargados de la entrega de turnos inicien su trabajo. Alrededor de 100 personas, entre afiliados y jubilados, esperan impacientes que les toque su turno en el interior del hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Conseguir un turno para atención médica resulta un tormento y hasta una peripecia para todos los que asisten a esta casa de salud. Una de las principales quejas que se recibió y que inclusive fue constatada, radica en la falta de turnos para las distintas especialidades. Mucha gente aspira hacerse atender de manera inmediata y no puede hacerlo porque los turnos que otorga el Hospital, bajo la responsabilidad de los médicos son bajos. El listado de los turnos disponibles se lo publica todos los días a las 15:30, y está a disposición de las personas en la puerta de ingreso del Hospital en una pizarra. Lo interesados en optar por un turno tienen que acercarse en la noche y depende del número de turnos que el médico otorgue para que la espera sea desde la misma noche. Por ejemplo, si el especialista en cirugía vascular entrega un solo turno, la persona que necesita atenderse tendrá que dormir esa noche en la casa de salud, para que al siguiente día (07:00), la interesada reciba el turno; en el caso de ser segundo en la fila, el afiliado tendrá que volver a repetir el mismo proceso. Ayer, una de las personas que ocupaba los primeros asientos, había permanecido desde las 22:00 de la noche anterior para estar dentro de los cuatro turnos que se tenía en la especialidad de cirugía vascular. Una vez que se terminan los turnos, los funcionarios del hospital pasan las historias clínicas de los pacientes a los consultorios y colocan una lista en la puerta con los nombres de los afortunados; pero lo paradójico de todo es que, por ejemplo en el caso de otorrinolaringología, mientras en la pizarra se señala sólo 12 turnos, en la lista aparecen 15 personas. Entonces, ¿cómo entender la falta de turnos para quienes madrugan y hasta duermen en esas instalaciones? 04.
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