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Francisco de Orellana: Descubriendo el Gran Río PDF Imprimir E-Mail
viernes, 16 de marzo de 2007

Como tantos otros a través de la historia, este explorador y conquistador español se dejó encantar por el embrujo de El Dorado, y en su búsqueda de aquella ciudad ideal encontró otro tesoro maravilloso e inconmensurable: El Amazonas. A cientos de años de este recorrido magnífico por el rey de los ríos, vale recordar al primer explorador que lo supo navegar en toda su extensión.

Con hambre de gloria

Primo de Francisco y de Gonzalo Pizarro, viajó a América Central a los diecisiete años, en la etapa más intensa de la expansión colonial española. Excelente conocedor del territorio americano y de varias lenguas amerindias, reforzó el ejército de Pizarro en Perú y le sirvió en múltiples campañas, en una de las cuales perdió un ojo.

Sus primeros años en el Nuevo Continente, donde llegó hacia 1527, transcurrieron por tierras nicaragüenses. En 1533 pasó a Perú y participó en la fundación de Puerto Viejo. Leal a sus parientes, apoyó la causa pizarrista e intervino junto a ellos durante el asedio de Cuzco entre 1536-1537 y en la batalla de las Salinas frente a Diego de Almagro en 1538. Tras ésta, recibió de Francisco Pizarro la gobernación de la provincia de la Culata, en la cuenca del Guayas (Ecuador), donde, además de ocuparse de la Villa Nueva de Puerto Viejo, debía erigir la ciudad de Santiago de Guayaquil, fundada en 1534 por Sebastián de Benalcázar, y que había sido destruida por los indios.
 
En 1539 sumó al cargo de gobernador el de capitán general. Un año después se incorporó a la expedición que el nuevo gobernador de la provincia de Quito, Gonzalo Pizarro, emprendió hacia el Este en busca del país de la Canela y de El Dorado. Orellana se incorporó a la expedición en el valle de Zumaco, próximo a Quito. Las primeras incursiones exploradoras no encontraron las ansiadas riquezas, lo que motivó que Orellana se separase de Pizarro para buscar provisiones. Tras construir un bergantín, Orellana se embarcó con un grupo de expedicionarios el 26 de diciembre de 1541 siguiendo el curso de los ríos Coca y Napo, mientras Pizarro y el resto de la tropa seguía la expedición por vía terrestre. Explorada la zona, Orellana decidió regresar como había acordado con Pizarro, pero sus hombres se lo impidieron y amenazaron con sublevarse.

Siguiendo el gran río

Después de elegirlo su jefe, y tras construir dos nuevos barcos, el San Pedro y el Victoria, Orellana se lanzó a la conquista de nuevas tierras en nombre del rey de España. Entre los tripulantes de la expedición viajaba el dominico fray Gaspar de Carvajal, cuya Relación constituye la crónica del viaje.

En febrero de 1542 alcanzó las caudalosas aguas del Marañón, también conocido con los nombres de Amazonas, Orellana y Bracamoros entre otros. En su avance por el río, llegó en mayo del mismo año a Machifaro, capital del país de los omaguas, al norte de Perú, donde tuvo que hacer frente a los ataques de los nativos. Siguió río abajo y el 23 de mayo descubrió la triple desembocadura del Purús, que llamaron río de la Trinidad. El 3 de junio de 1542 encontró el río Negro y, tras abandonar la desembocadura del Madeira y poco después la del Tapajós, llegó a finales del mes de junio al legendario señorío de las Amazonas, que dio nombre al curso fluvial, el llamado río Grande de las Amazonas. Los expedicionarios prosiguieron el viaje hasta su llegada al Atlántico en agosto del mismo año. Desde allí Orellana se dirigió con sus hombres al golfo de Paria, en tierras venezolanas, y tras una breve estancia en Cubagua y Santo Domingo, partió hacia España para comunicar a la Corona el descubrimiento de estas tierras, que bautizó con el nombre de Nueva Andalucía.

Fue en este viaje en el que el Amazonas adquirió su nombre. Fray Gaspar de Carvajal, cronista de Orellana, escribió que la expedición fue atacada por feroces mujeres guerreras, similares a las amazonas de la mitología griega, pero es posible que simplemente luchara contra guerreros indígenas de pelo largo.
 
Permaneció en España durante los años 1543 y 1544. Desde Cubagua, Orellana embarcó hacia España. Sin embargo, tras una travesía difícil, llegó primero a Portugal, donde el rey le ofreció hospitalidad e incluso recibió ofertas para volver al Amazonas con una expedición abundantemente provista bajo bandera portuguesa. El Tratado de Tordesillas había puesto toda la longitud del Amazonas bajo soberanía castellana, mientras que los portugueses consideraban la costa brasileña como de su entera propiedad. Sin embargo, Orellana continuó a Valladolid con la esperanza de alentar las reclamaciones castellanas de toda la cuenca del Amazonas.

Una vez en la corte, y tras nueve meses de negociaciones, Carlos I le nombra gobernador de las tierras que había descubierto, bautizadas como Nueva Andalucía. Las capitulaciones le permitían explorar y colonizar Nueva Andalucía con no menos de 200 soldados de infantería, 100 de caballería y el material para construir dos barcos fluviales. A su llegada al Amazonas, debía construir dos ciudades, una de ellas justo en la boca del río. Sin embargo, los preparativos se alargaron, debido a la falta de fondos. Finalmente, gracias a la financiación de Cosmo de Chaves, padrastro de Orellana, la expedición puede partir, no sin que antes Orellana se case con Ana de Ayala, una joven pobre, a la que pretende llevar en su viaje.

Zarpa de Cádiz, pero es detenido en Sanlúcar, debido a que gran parte de su expedición estaba compuesta por no castellanos. Finalmente, y escondido en uno de sus barcos, zarpa subrepticiamente de Sanlúcar con cuatro barcos. Uno se pierde antes de llegar a las islas Cabo Verde, otro en el curso de la travesía, mientras que otro es abandonado al llegar a la desembocadura del Amazonas. El desembarco se produce poco antes de las navidades de 1545 y Orellana se interna unos quinientos kilómetros en el delta del Amazonas tras construir un barco fluvial. Cincuenta y siete hombres mueren de hambre y el resto acampan en una isla del delta entre indios amistosos. Orellana parte en un bote para encontrar comida y la rama principal del Amazonas. A su regreso, encuentra el campamento desierto, pues los hombres habían construido un segundo bote y partido en busca de Orellana. Finalmente abandonaron y partieron costeando hasta la isla Margarita.

Orellana y su grupo siguieron tratando de localizar el canal principal, pero fueron atacados por indios caribes. Diecisiete murieron a causa de las flechas venenosas y el mismo Orellana murió durante noviembre de 1546.

 
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