Revista Panorama
Cuánto vale una hora de tu tiempo? | Cuánto vale una hora de tu tiempo? |
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| lunes, 18 de junio de 2007 | |
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Su padre dirigió un gesto al niño y repuso: -Mira hijo, esos informes ni tu madre los conoce… no me molestes que estoy cansado. -Pero papi, -insistió- dime por favor... ¿cuánto ganas por hora? La reacción del padre fue menos severa, pero sólo contestó: -$10 pesos la hora. -¡Papi!... me prestas $5 pesos?, preguntó el pequeño. El padre montó en cólera y tratando con brusquedad al pequeño le dijo: -Así que ésta es la razón de saber cuánto gano?... vete a dormir y no molestes, muchacho aprovechado. Había caído la noche. El padre había meditado lo sucedido y se sentía culpable. Tal vez su hijo quería comprar algo; en fin, queriendo descargar su cargo de conciencia, se asomó al cuarto de sus hijo. -¿Duermes hijo?, preguntó el padre. -Dime papi, contestó entre sus sueños. -Aquí tienes el dinero que me pediste, respondió el padre. -Gracias papi, contestó el pequeño, y metiendo la manito debajo de la almohada, sacó otros billetes. -Ahora ya completé… tengo $10 pesos, me podrías vender una hora de tu tiempo papito?, preguntó el niño... Una mirada diferente... Un padre de familia acaudalada llevó a su pequeño hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que viera cuán pobres eran las gentes del campo. Estuvieron por espacio de un día y una noche en una granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje y de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo: -¿cómo te pareció el viaje? -Muy bonito papá. -¿Viste qué tan pobre puede ser esa gente? -¡Sí! -¿Y qué aprendiste? -Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro… nosotros tenemos una piscina que llega a una pared a la mitad del jardín… ellos tienen un riachuelo que no tiene fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio… ellos tienen la luna y las estrellas. -Nuestro patio llega hasta la pared de la casa del vecino… ellos tienen un horizonte de patio. Ellos tienen tiempo para conversar y para estar en familia… mientras tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y por eso casi no los veo. Al terminar el relato, el padre se quedó mudo, y su hijo agregó: -Gracias papá por enseñarme lo ricos que podemos llegar a ser. |
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