Katalina Huilkapi Y el Alfabeto de su Cuerpo
martes, 18 de mayo de 2010

pano6.gifLa danza para mí es hablar con el cuerpo: es el alfabeto, y mis pies son música, a partir de estas expresiones empezamos a conocer el arte de Katalina, que al hablar de su vocación, la danza, cambia su energía, sus ojos brillan y en ellos se puede ver el agua que corre, como río, junto a sus sueños.
 
El arte nace en Katy cuando niña. Desde los tres años miraba a su madre, Celina Fajardo, como con guitarra en mano, con su voz de ternura y colores sabrosos, interpretaba bellas melodías de Julio Jaramillo… mientras jugaba junto a su inseparable máquina de coser, miraba como se iban sumando la alegría de los vecinos que venían a llevar a mi madre a cantar El Carnaval, todo era colores, comida, alegría perdurable.

Vivaz es el recuerdo de Celina, trabajando cuando se dormía y, al despertar, seguía pedaleando, bordando polleras, anacos, camisones con flores, ponchos... el sonido de la máquina era de un motor que daba vida a la vida, era el sustento de la familia y, además, un juego lúdico para sus ojos, el descubrir entre las prendas: movimiento, danza, vida, todo un mundo mágico de ritmos: el folklor ecuatoriano.

 

Ya con 6 años, era la danzante oficial del barrio 19 de Octubre, y recuerda con precisión el bullicio de los niños y la fiesta de la alegría que implica la Navidad, todos con sus trajes tradicionales: ángeles, doñitas, pastores, reyes, sacharrunas, personajes que aún deambulan en su memoria fresca. Nos convocaron al concurso de baile individual y luego en grupo, y allí gané mi primer premio: una muñeca.

 

Desde allí quería ser bailarina y cantante famosa. Eran días hermosos, la danza vino a constituirse en una amiga cómplice de momentos más felices, de aprendizaje, juego, los sueños se hacían realidad, la vida tenía sentido: bailar.

 

Su maestro más cercano era su hermano Oswaldo. Con él nació lo académico, donde el cuerpo era un lenguaje y éste una estética: cuerpo y mente proponen un concepto.

 

Cuando tenía 11 años entré a formar parte de Danzarte, con ellos estudié danzas folklóricas, ancestrales del Ecuador, y los viajes eran por todo el país; eran momentos de continuo aprendizaje. A diferenciar un Saraguro de un Cañarí, un Cacha de un Pulucate, es decir la riqueza/diversidad de culturas en nuestro país y en Chimborazo.

 

Esta experiencia me llevó a buscar otras formas de expresión, más profundas, donde el lenguaje es multidisciplinario, dando independencia a los movimientos y dotando al cuerpo de mayor expresividad, sensibilidad y conceptos.

 

Recuerdo que la decisión de incursionar en lo contemporáneo surgió de ver vídeos de ballet en Telerama, luego empecé a jugar con mis movimientos y, sobre todo, con mi cuerpo y espíritu, y me encontré de frente con la Danza Contemporánea. Hice algunas presentaciones en borrador, pero confirmé mi inspiración con la maestra Susana Reyes, cuando la vi por primera vez en la obra Memorias de Arcilla, lo que permitió encontrarme conmigo misma y saber que puedo interpretar con mi cuerpo las fiestas ancestrales...

 

Profesionalmente, Katalina Huilkapi ganó la audición del Festival Mujeres en la Danza en el año 2001, con la obra Inti Raymi y con Priostazgo 2010, experiencias que le fueron de inconmensurable aprendizaje y reafirmación en sus definiciones artísticas y estéticas.

 

La formación se hizo imprescindible e ingresó a la Escuela Casa de la Danza, donde formó parte de Mujeres de Luz y tuvo la oportunidad de bailar junto a Susana Reyes la obra Los cuatro pasos. Dentro de esta experiencia participó en el Festival de Títeres Con Bombos y Platillos junto al músico Moty Deren y Pepe Alvear; paralelamente, estudió en el Instituto Superior de Música Vicente Anda Aguirre piano y guitarra.

 

En Santo Domingo de los Colorados participó en el Festival de Mujeres. En Cuenca presentó Flor de medio mundo organizado por la Alianza Francesa.

 

Las pirámides de Cochasqui fue otro escenario para que la artista presente su obra Inti Raymi, organizado por la Embajada de Alemania. Mientras que, en el Teatro Nacional, presentó La Voz de la Cascada, con el auspicio de la Embajada Mexicana.

 

Su experiencia como formadora de nuevos bailarines ha sido intensa, es así como las semillas de su quehacer danzario están en el Instituto de Sordos de Chimborazo, Escuela Fausto Molina, Instituto Juan de Velasco, Cepid, los municipios de Alausí y Chunchi. En las ciudades de Cumandá, Bucay, Cuyabeno, Esmeraldas y comunidades indígenas como Ozogoche, Galte, entre otras.

 

En la actualidad continúa tratando de descifrar las nuevas letras que contiene su alfabeto, en pos de llegar a descubrir las nuevas vocales de sus sueños.

Piedad Zurita