Por: Eduardo Naranjo
La sociedad actual perdió el sentido de humanidad convirtiendo a las ciudades en selvas de violencia y egoísmo, mostrando un radical contraste con el pasado, donde en las pequeñas villas cualquier emergencia era atendida colectivamente por todos y cada cual aportaba su parte para lograr rápidas soluciones.
Actualmente, el poco sentido de identidad hace a la gente obviar lo que ocurra a su vecino, lo vaticinó el investigador norteamericano David Riesman en un estudio hace 75 años, demostró que la gente perdió los valores tradicionales y empezó a guiarse por lo que viniera de los medios, hoy ampliamente demostrado por la manipulación en las redes donde una ola de hedonismo abraza a las “muchedumbres solitarias”.
En la capital se percibió claramente frente al desastre natural cuando las torrenciales lluvias provocaron el “corrimiento de una falda gigantesca del Atacazo” dejando sin agua potable a casi un cuarto de la población y obligando a que las labores de reparación de casi medio kilómetro de la tubería proveedora del líquido vital se convierta en una tarea titánica.
La Alcaldía de Quito no recibía ayuda del Gobierno central, hasta que recién el lunes y de forma insidiosa la ministra habló de instalar tres sistemas portátiles de potabilización, que obviamente llegaron tardíamente, hay también empresas que pudiendo aportar no se presentaron, confirmando lo sentenciado por Riesman, los hechos atestiguan frente a la emergencia, poca solidaridad incluidos medios de comunicación que no dieron la importancia y el enfoque correcto.
Labor fundamental de un buen Gobierno es estimular el crecimiento de los valores, de la solidaridad, con estrategias comunicacionales masivas, como hicieron con el turismo, pero en este caso es hablar del “otro” mostrar que existe, que necesita el apoyo del resto, quizá pudiéramos cambiar un poquito el rumbo de la sociedad “solitaria” que no alcanza a ver el horizonte y vive en un mundo ficticio que lamentablemente no tendrá vuelta atrás y en el que los nuevos “reyes” de la IA serán los amos.