Por: Manuel Castro
Hay cierta confusión entre ser culto, ilustrado, educado. Dios mediante, en la Universidad se puede adquirir una educación especializada, esto es, una profesión, luego de acabar inicialmente la secundaria. Hay desde educación física hasta educación artística y gastronómica. Según Confucio, “Donde hay buena educación no hay distinción de clases”, desde luego en la época de ese pensador y en la que era de obligatorio cumplimiento el Manual de Urbanidad de Carreño. Hoy un rico puede parecer hasta educado si sabe saludar a todos, es elegante y maneja con desenvoltura los cubiertos y un Mercedes Benz.
El tema viene por la aseveración del doctor Oswaldo Hurtado que un pueblo inculto, deshonesto y sin ética como el ecuatoriano mal puede producir políticos éticos y preparados. Como lo sostenido es una generalización no puede ser todo verdad. Pero en parte sí, por lo que no hay que enojarse por un criterio, desde luego peyorativo, por parte de un personaje de alto nivel intelectual y político, de gran ilustración y cultura, que se las puede observar en sus obras escritas, las cuales tiene aciertos, agudezas e importantes observaciones históricas y sociológicas, las cuales inclusive aquel debe volver a leerlas o también refutarlas. Como dice Unamuno: Solo los que piensan cambian de criterio.
Aquí viene lo interesante: los ecuatorianos sí tenemos una cultura propia, o sea un conjunto de rasgos distintivos, espirituales, materiales, intelectuales y afectivos, que nos caracterizan. Entre ellos el lenguaje español , el quichua y otros, propios y mezclados; costumbres algunas excelentes hasta ahora como admitir que la familia es lo más importante de nuestras vidas; la religión católica en su mayoría cuyo centro es Cristo -que una mayoría la cumple con auténtica fe-; tenemos valores éticos aunque el mundo nos lleva al dólar y a la globalización y al “sálvense quien pueda”; artes nos sobran y nos ha sobrado: desde grandes pintores y escultores, músicos de gran nivel y populares (que no les hace deshonestos); leyes que las tratamos de cumplir; e indudable moral: pocos dicen a sus hijos alumnos: roben, maten, sobornen, vacunen. Delincuencia y malos políticos siempre ha habido, a algunos buenos no se los ha elegido presidentes de la República como a Olmedo y Clemente Huerta y a otros no se les ha reelegido, pues quien decide es el pueblo que por suerte es libre. Y buena parte de lo que somos proviene de nuestra historia y nuestra geografía. Historia que ha dado: González Suárez, P. Juan de Velasco, Jacinto Jijón y otros eminentes historiadores. Literatos como César Dávila Andrade, Pablo Palacio, Jorge Carrera Andrade, Jorge Enrique Adoum, Benjamín Carrión, entre otros. Periodistas eminentes: Raúl Andrade, Alejandro Carrión. Desde Luego los colosos Chimborazo y Cotopaxi no creo que nos hayan tornado malos de nacimiento e inducido a ser maestros de pésimos políticos.
Con serenidad podemos verificar que sólo un pueblo honesto e inteligente pudo haber producido un Rocafuerte, un García Moreno, un Alfaro, un Velasco Ibarra, un Ayora, un Galo Plaza, un Camilo Ponce, políticos de valor indiscutible, patriotas eminentes, que algunos de los citados hasta dieron su vida por la Patria ecuatoriana. Ergo, como dijo Lyn Yutang: “Un hombre educado es el que tiene los amores y los odios justos”.