Ecuador vive una de las etapas más violentas de su historia reciente, con un alarmante aumento en los índices de criminalidad, según el informe 2024 de Human Rights Watch, que lo posiciona entre los países más peligrosos de América Latina.

Santiago Ruiz Castillo, experto en criminología y director de la Maestría en Criminología de la UTPL, atribuye esta crisis a una combinación de factores estructurales como la expansión del crimen organizado, la debilidad institucional y el deterioro económico.
La situación se agrava con cifras preocupantes: en 2023, la tasa de homicidios alcanzó los 43 por cada 100 mil habitantes, con un creciente uso de armas de fuego y un alarmante aumento en los femicidios. A esto se suma la participación de adolescentes en bandas criminales, atraídos por ingresos ilícitos de hasta USD 4 mil mensuales.
Además, delitos como secuestros, robos y extorsiones han comenzado a extenderse desde la Costa hacia la Sierra, evidenciando la propagación del crimen organizado por todo el territorio nacional.
Pese a las inversiones estatales en seguridad, incluyendo más de 2 mil millones de dólares en la lucha contra el narcotráfico y el aumento del IVA al 15%, los resultados han sido limitados. La desconfianza en la Policía y el sistema judicial, sumada a la corrupción interna, impide una respuesta eficaz.
Ruiz subraya la necesidad urgente de reformar el sistema penal, fortalecer las medidas de protección a jueces y fiscales, y mejorar el equipamiento de las fuerzas del orden para recuperar el control del país.
El impacto social y económico de esta crisis es profundo: más de 500 ecuatorianos son víctimas de delitos cada hora, según la Corporación de Participación Ciudadana, y la migración masiva se ha intensificado.
Más de 250 mil personas han abandonado Ecuador en busca de seguridad, lo que provoca una fuga de talento que amenaza el desarrollo a largo plazo. Ruiz concluye que enfrentar esta crisis requiere voluntad política, coordinación institucional y un enfoque integral que priorice la prevención y la justicia.