Por: Roberto Camana-Fiallos
La etapa de adaptación escolar, año lectivo 2025-2026 es crucial para que estudiantes, padres de familia y docentes se ajusten a nuevas rutinas y normas. En este contexto, el uso responsable del celular en el aula es un tema que exige claridad y consenso.
Es fundamental que el celular solo se emplee cuando esté dentro de la planificación microcurricular del docente. Esto asegura que su uso tenga un propósito educativo definido y evite interferencias en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Por ejemplo, en una clase de literatura, el docente puede planificar el uso del celular para acceder a un diccionario digital o para realizar una búsqueda rápida de autores y obras. De esta manera, el celular se convierte en una herramienta que apoya el aprendizaje y no una distracción.
Permitir el uso libre del celular puede generar desatención y pérdida de concentración. Redes sociales, juegos y mensajes personales interfieren con la dinámica escolar. Por eso es vital que el docente controle cuándo y cómo se utiliza esta tecnología dentro del aula.
Además, respetar esta norma fomenta en los estudiantes hábitos de estudio saludables donde primen la concentración y el diálogo. Se busca que el celular complemente el aprendizaje, no lo reemplace ni desvíe la atención del contenido escolar.
La etapa de adaptación es también una oportunidad para que padres y estudiantes comprendan y apoyen las normas sobre el uso de la tecnología. La cooperación familiar fortalece el cumplimiento y mejora de los resultados académicos.
En conclusión, el celular debe ser un aliado solo bajo condiciones claras y planificadas por el docente. Así, el año lectivo 2025-2026; podrá aprovechar las ventajas tecnológicas sin perder foco en la educación.