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sábado, agosto 30, 2025

Instrucciones para derrumbarse

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Por: Luis Boloña

Busca un porqué que no vas a encontrar. Estréllate contra el final. Observa con atención a los que se van. Encuentra vacío el cajón donde guardas las certezas. Derrúmbate. Recuerda las voces punzantes de la tragedia. Recuerda la pistola que te apuntaba. Repasa el tiempo que sobreviviste viendo la bala venir. Derrúmbate. Siente frío. No estarás despierto, tampoco dormirás. En las madrugadas revivirás la herida. Levántate en la oscuridad a buscar un libro que te ayude a olvidarte de ti. Te das cuenta que no resulta. Pero no lo sueltes. Conoce lo que es no sentir hambre. Pierdes peso. Sangras. Visita a un doctor. Visita otro doctor. Busca refugio. Sigue buscando. Intenta ser entendido. Intenta entenderte. Nada será suficiente. Derrúmbate. Recuerda las voces punzantes de la tragedia. Sigue viendo a quienes se van. Llora. Vuelve a llorar. Hazlo otra vez. Los días pasan como castigos. Siente tus latidos desbordarse. Ten miedo. Toca tus manos húmedas. Deja de reconocerte al espejo. No quieres mirarte en él. Sigue un consejo. Sigue otro consejo. Nada sirve. Vuelve a llorar. Siente rabia. Vuelve a buscar el porqué que no vas a encontrar.

Derrúmbate. No hay manera de extirpar lo que duele. Derrúmbate, pero mantente vivo. Gana tiempo. Mantente vivo, sin esperanza, pero vivo. Los días pasan como penitencias, pero pasan porque jamás se detienen. He ahí el secreto. Los ecos empezarán a oírse más distantes. La herida cicatrizará. La herida recrudecerá. Será por ciertos nombres, ciertas voces, ciertos lugares.

Pensarás que será para siempre. Que no hay manera. Piénsalo. Pero gana tiempo. Existe: habla, escucha. Planea, aunque no te lo creas. Gana tiempo. Los días pasarán como desperdicios. Pero llegará un día, ese día, aquel día en el que una palabra, una llamada, un abrazo, algún misterio, te devolverá la fe. Agárrate de eso. No lo sueltes. Cree en eso. Respira y espera un poco más. Pronto llegará otra palabra, otra persona, otro momento que sentirás como un milagro. Como quién resucita de entre los muertos. Deja caer las lágrimas necesarias. Agradece. Mira todos los libros que te acompañaron. Recuerda a las personas que te sostuvieron. Recuperas las ganas. Entonces llega una noticia. Recuperas la confianza. Te sientes en casa otra vez. Los días pasan como primeras veces. Vuelves a verte como antes. Te ves mejor que antes. Mira con atención a quienes empiezan a regresar. Siente ganas de vivir. Disfruta. Ayuda a que otros disfruten también.

Agradece. Sonríe. Abraza. Abrázate. Siente que has aterrizado en la vida. Encuentra el porqué que hace falta. O quizás no. Ya existen nuevos motivos. Los días pasarán como novedades. Dormirás. Tendrás hambre. Reirás. A veces, querrás cantar. Das un consejo, a veces dos. Miras con orgullo la herida. Notas que no hay dolor. Te sientes afortunado. Siente la calma de tus latidos. Agradece. Sonríe. Mírate al espejo y sonríe. Abraza. Abrázate. Disfruta de ese tiempo, pero no olvides que llegará otro día en el que una palabra, una llamada, algún final, te derrumbarán. Derrúmbate. La vida ya te enseñó las instrucciones para derrumbarte. Son las mismas que sirven para levantarse.

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