La Asamblea debe construir un país para sus ciudadanos

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

La Asamblea sigue entrampada. Hay bandos, alianzas rodantes, que son momentáneas, de acuerdo con los intereses de los partidos políticos y de sus líderes. La política no ha cambiado. Es la misma de antaño, con uno que otro maquillaje, pero de nombres de los movimientos.

El embrollo de las últimas semanas en la Asamblea pone otra vez en debate la operación real de esta función del Estado (léase de sus integrantes, los asambleístas). En unos casos hallan espacio para el consenso y en otros no, de acuerdo con sus posiciones, sus cálculos y proyecciones electorales futuras.

La asistencia virtual de 67 asambleístas, de los 137, la noche del último sábado, muestra el escenario en el que actualmente se encuentra la Asamblea. Guadalupe Llori no cuenta con el respaldo mayoritario, que sí tenía al inicio de su periodo.

La nueva mayoría de los bloques Unión por la Esperanza, Partido Social Cristiano y una fracción de Pachakutik han marcado la agenda de esta organización en las últimas semanas. Esa alianza ha originado que Llori penda de un hilo, acción que ella misma ha calificado de movimiento desestabilizador a la institución que preside y al país.

La pugna infructuosa de poderes no dejará beneficios para el país. Hay cientos de experiencias similares a las actuales, en las que las posiciones antagonistas varían, a veces de la noche a la mañana, según los intereses.

Es necesario encontrar ese punto de equilibrio que sea beneficioso, en el que se legisle para la ciudadanía, dejando de lado posturas radicales y, sobre todo, personales. Hay una diversidad de pendientes que hay que retomarlos y resolverlos, como la seguridad nacional, régimen laboral, tributario… El país requiere acciones positivas, basadas en leyes que sostengan un adecuado camino y no un escenario de piedras que dificulten su transitar.

La Asamblea, los últimos años, ha venido de tumbo en tumbo y su credibilidad ha tenido un descalabro, todo esto origina desconfianza en la ciudadanía. Es necesario que los líderes políticos reflexionen, debatan y, principalmente, aporten para construir.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí